MIRAR POR EL VISOR Y ESPERAR EL MOMENTO JUSTO

Mirar por el visor y esperar el momento justo, ese instante diferente, que hace que las horas de espera hayan valido la pena. A veces se da, a veces no. En muchas ocasiones esperas demasiado y no ocurre nada… Al principio se crea una frustración, un sentimiento de estancamiento pero con el paso del tiempo te das cuenta que ese estancamiento pasa a ser aprendizaje y las horas de espera son ganancia. Y es en esas horas cuando me doy cuenta de que todo ha valido la pena, cada paso, cada pregunta, cada duda, cada minuto, cada persona en el camino.

Ayer escuchaba que sin pasión nada tiene sentido y, la verdad, no podría estar más de acuerdo. La pasión, algo de lo que todo el mundo habla pero es tan jodido de definir, la pasión… 5 letras que se convierte en la base de muchas vidas, o, por lo menos de la mía. No le encuentro sentido al hecho de hacer algo sin pasión, sin color, sin intensidad, sin corazón. Y así es como me imagino cada día: cada vez que tomo una foto se activa un mecanismo que empieza latiendo y acaba tomando una foto.

Elegida-2Hacía un chingo que no escribía y, chistosamente, siempre acabo con lo mismo: pasión y sueños. A veces demasiado utópico pero necesario para seguir con el día a día. Mentiría si dijera que no he intentado dejar a un lado mis sueños y ser más realista pero siempre acabo sintiéndome igual: vacía. Un vacío extraño que te da ganas de llorar. Es ese vacío el que me recuerda que sin pasión y sin sueños no somos nadie, somos borregos de un rebaño aburrido y conformista.

Soñar despierta es la ostia, es lo que me permite avanzar día a día, lo que me ha ayudado a estar aquí y ahora. Los pájaros en la cabeza siempre me han recordado quien soy y a donde quiero ir. Las cosas cambian, la forma de recorrer el camino, los puntos de vista se amplían y te das cuenta de que estas donde nunca pensaste que estarías y, ahora mismo, no te importa. Siempre he creído que las cosas pasan por algo, que cada instante te enseña algo aunque a veces el aprendizaje parece una putada.

Los pájaros en la cabeza me ayudan a volar, a seguir creciendo, a seguir soñando, a seguir, lo que viene siendo, caminando. Los pájaros en la cabeza forman parte de quién soy, de quien era, han crecido conmigo, han cambiado, han caminado a mi lado, paso a paso, a veces silenciosos, incluso parece que se han ido y cuando ya estás a punto de caer te recuerdan que siguen ahí, esperando al siguiente paso, a la siguiente decisión.

Entonces vuelves al siguiente día, te despiertas, caminas, tomas café, hablas, saludas, agarras la cámara y vuelves a mirar por el visor. Todo se congela y te ves a ti misma sonriendo. Es en ese instante cuando sabes que todo vale la pena, que no todo es blanco y negro, que los grises que tanto odiaste se han convertido en una parte importante de tu vida y, parece ser, que por fin empiezas a aceptarlo. Y sí, las cosas no salieron como las planeaste 10 años atrás pero sonríes, caminas y les recuerdas a tus pájaros en la cabeza que aún os queda mucho por soñar, mucho por volar.

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